Ordenadores domésticos y Virus

Fernando de la Cuadra
Editor Técnico Internacional
Panda Software (http://www.pandasoftware.com)
E-mail: Fdelacuadra@pandasoftware.com

El ordenador personal, tal y como lo conocemos ahora, nació hace poco más de 20 años. Aunque los equipos domésticos de 8 bits como los Commodore, Timex, Sinclair. ya se implantaron antes, hasta la llegada de los compatibles IBM PC no se puede hablar de una homogeneidad en los sistemas. Fue precisamente esa homogeneidad fue la que provocó la aparición de los primeros virus informáticos, aunque ya en 1949 John Von Neumann describió, en su libro "Teoría y Organización de Autómatas", programas que se reproducían a sí mismos.

Miles de ordenadores, que luego pasaron a ser cientos de miles y millones, utilizando los mismos sistemas operativos, con casi la misma estructura hardware, con procesadores compatibles, formaron un perfecto caldo de cultivo para los creadores de virus. La posibilidad de intercambiar información entre estos equipos fue una de las claves de la rápida expansión de los ordenadores personales y de los códigos maliciosos.

La mayor parte de los ordenadores personales se encontraba, y aún se encuentra, en manos de usuarios sin ningún tipo de formación referente a las nuevas tecnologías. Desde los trabajadores que emplean el ordenador poco más que como una máquina de escribir con televisión, a familias que compran un PC para jugar y navegar por páginas web, la ausencia de conocimientos convierten al PC en una mera herramienta lúdica, o cuanto menos, infrautilizada.

Otro aspecto que ha propiciado la expansión de los PC es la bajada de precios, haciendo que la compra de un ordenador esté al alcance de cada vez más personas. Baste pensar que los equipos de gama media-alta no se han movido de un intervalo entre 1.500 y 2.000 euros en los últimos diez años, sin que la inflación haya afectado a estos precios, sino todo lo contrario.

En cambio, la potencia se ha incrementado exponencialmente. Se pueden ver anuncios de equipos por unos precios que hace unos años hubieran costado treinta veces más con muchísima menos velocidad y una capacidad de disco y memoria mil veces menor. Así, ordenadores que antes hubieran sido servidores de gama muy alta se encuentran en manos de niños de secundaria y de adultos dispuestos a todo por "aprender algo de informática". Y lo primero que hacen con ellos, sin pensar en sus consecuencias, es volcar en ellos todo el software pirata que nos han dejado los amigos y conectarlo a Internet.

Generalmente basta con esperar unas semanas para que el primer desastre se produzca. Un correo electrónico aparentemente inofensivo, enviado por una persona a la que conocemos muy bien, que sabemos que tiene antivirus y que nunca nos mandaría nada malo, puede desencadenar una infección fatal en el ordenador.

Incluso entre los más previsores, aquellos que cuentan con un antivirus (al menos el que venía preinstalado con la máquina al comprarla) estarán relativamente tranquilos. Pero sólo durante poco tiempo: hasta que dejen sin actualizar su antivirus un par de días. A partir de ese momento, los últimos códigos maliciosos podrán instalarse en el ordenador sin que el usuario sea consciente de ello hasta que alguien le diga que está mandando virus.

Otro problema añadido es el de la no instalación por parte de los usuarios de los últimos parches de seguridad en el sistema operativo. A ello contribuye la creencia generalizada de que una vez que el sistema operativo está instalado y funcionando (mejor o peor) no hace falta hacerle nada más. Eso es una idea muy equivocada, ya que frecuentemente se generan mejoras no ya solamente de seguridad, sino de rendimiento de disco, visuales, etc.

A los factores anteriormente descritos se suma el hecho de que en los ordenadores instalados en domicilios particulares se está usando lo último en conexiones a Internet: la banda ancha. Numerosos operadores de telefonía están ofertando conexiones con velocidades que hace unos años estaban únicamente a disposición de empresas de un tamaño muy grande o centros de investigación científica.

Estas conexiones permiten a los usuarios dejar la "línea abierta" gracias a los programas de tarifa plana, lo que hace del ordenador doméstico un dulce para todo tipo de hackers y demás internautas de mala fe. En la práctica, acceder a un sistema doméstico sin ningún tipo de protección es una tarea muy sencilla. Afortunadamente, la información que hay en estos sistemas no suele ser muy valiosa para los atacantes, pero siempre pueden servir para lanzar un ataque contra otro sistema.

Con todos estos problemas de seguridad no es difícil aventurar cuáles van a ser (y ya están siendo) los mecanismos que los usuarios deberán utilizar para protegerse contra virus y ataques. Según las últimas estadísticas, más del 80 % de las infecciones en ordenadores tuvieron su origen en correos electrónicos.

La tendencia más probable es que los virus sigan explotando las debilidades de los sistemas operativos o de las aplicaciones de uso más frecuente. Posibles vulnerabilidades, desbordamientos de buffer, errores en la apertura de determinados tipos de archivo... todos estos problemas suelen ser explotados por los virus para infectar los sistemas de los usuarios. La única solución para evitar complicaciones es estar siempre informados de las debilidades de nuestro sistema y corregir todos los agujeros descubiertos. El fabricante del sistema operativo y de las aplicaciones críticas (clientes de correo, navegadores, clientes FTP.) nos comunicará adecuadamente de las últimas modificaciones efectuadas.

No obstante, a pesar de las precauciones que tengamos con las actualizaciones del sistema, hay un peligro muy importante que no debemos dejar de lado: los virus y troyanos escondidos en software pirata. Además de ser un delito, la piratería de software puede acarrear varios problemas: mal funcionamiento, ausencia de soporte, copias defectuosas, etc. A la vez, nos exponemos a que la persona que haya hecho la copia de ese software haya infectado con un virus el disco o CD pirata. Si la infección se ha producido en un disco magnético podrá ser desinfectado si contamos con un antivirus, pero si la infección está en un CD será imposible de eliminar. También debe tenerse cuidado con el software pirata por los troyanos que puedan esconder. Muchos desalmados esconden código malicioso en los CD que distribuyen para controlar, de forma remota, las máquinas en donde se instalan.

Y por último, no hay que olvidar los virus transmitidos con sistemas de cifrado. La proliferación de sistemas de cifra para mensajes de correo electrónico hace indetectables los virus que se camuflen en ellos, por lo que la protección en las estaciones de trabajo deberá estar siempre completamente actualizada y en funcionamiento.

Obtenido de la web de la II Campaña de Seguridad en la Red
http://seguridad.internautas.org/art-esp1.php